Desvela qué te atrapa

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Desvela qué te atrapa

DESVELA QUÉ TE ATRAPA

Se dice que Zeus condenó durante toda la eternidad a Sísifo, teniendo que cargar una gran roca pesada y subirla al pico de una alta montaña. Cada día de su existencia Sísifo cargaba esa gran roca sobre sus hombros, y empujaba y empujaba, ascendiendo esa montaña intentando llegar a la cumbre. Cuando lograba llegar al pico, la roca por su propio peso y la Ley de la gravedad caía de nuevo por el lado opuesto, teniendo Sísifo así, que volver a iniciar el mismo proceso. Sísifo cargaba de nuevo la gran piedra sobre sus hombros, cada vez se hacía más pesada pues él tenía menos fuerza, y sacando la energía de donde no la había, volvía a ascender hasta el pico de la montaña para cumplir con su condena. De nuevo al llegar a este la roca rodaba hacia abajo haciendo que Sísifo tuviera que cargar de nuevo con ella. Y así, eternamente hasta poder dar por cumplida su maldición.
La historia pasó de unos a otros, de boca en boca y de oído a oído, y de esta manera el ser humano integró en él la historia tantas veces repetida en el tiempo.
Y de la misma manera y sin saber por qué, empezó el hombre a cargar a sus espaldas la gran roca de sus problemas, de sus conflictos y preocupaciones. Sin estar condenado a ello, pero cargó igualmente con ese peso, creyendo poder desprenderse de él en el pico de la montaña, al igual que Sísifo intentó por tantas centurias, aceptando como parte suya esa carga, repitiendo en el tiempo el mismo camino en la creencia de que era lo correcto, intentando dejar la gran roca de sus pesares en la cima como única forma de deshacerse de ella.
Y miró el hombre a su derecha y a su izquierda, y más hombres hicieron lo mismo. Y actuando de la misma manera y sin saber el por qué, empeñaron su vida en repetir el mismo movimiento, aún viendo que no obtenían el resultado deseado, aún viendo que su carga seguía a sus espaldas.
Quizás si al llegar a la cumbre y verse libres por un instante de la gran roca, alzaran la mirada hacia otro horizonte, verían un mundo donde los más valientes emprendieron otros caminos. Simbad y Ulises serían una opción para Sísifo, y de la misma manera, las generaciones posteriores aprenderían a mantenerse al margen de ideas preconcebidas, de patrones que no les sirven y que sin saber incluso por qué, adoptaron como propios, sin siquiera obtener los resultados deseados.
¡Abre tu mente, expande tus alas!
Autor: Cristina Escalada
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By | 2018-04-15T14:51:25+00:00 15/04/2018|Dinámica de crecimiento|0 Comments

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Instructora en conocimientos metafisicos y terapéuticos

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