Espiritualidad y energía sexual

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Espiritualidad y energía sexual

Espiritualidad y energía sexual.

Hablando de forma general, sin pretender caer en tópicos, y teniendo en cuenta que habrá muchas excepciones, me gustaría realizar unas reflexiones sobre la energía sexual y la espiritualidad con el fin de dar una mayor comprensión y reordenar las ideas, para darle la importancia que este tema vital realmente requiere.

Si intentara definir la energía sexual, diría que es la energía a través de la cual se relaciona nuestra naturaleza o ser inferior (físico) con nuestro ser superior o alma. A través de esta energía el ser humano puede alcanzar ese estado de perfecta comunión con la divinidad.

Sexualidad y evolución

En sus diferentes etapas evolutivas, el hombre ha pasado de vivir el sexo como una función puramente física, realizada algunas veces bajo el impulso del amor, hasta descubrir en el sexo el concepto y expresión elevada que le lleva a percibir, a través de esa energía, su propia alma. Es decir, lo que se llamaría “unión o matrimonio con su esencia divina”.

La búsqueda de esta comunión se intenta alcanzar a través de lo que llamamos magia sexual, o moderna visión del tantra que en occidente y de forma ignorante, distorsiona la verdadera esencia de esta filosofía, reduciéndola a su expresión sexual nada más. Ya dije al principio que generalizo.

La humanidad ha aminorado su proceso evolutivo dando prioridad al mundo de la ilusión, y me explico.

La ley de la atracción y la sexualidad

La atracción sexual proviene del plano físico y para que me entendáis fácilmente diré que, a través de la Ley de la atracción, el alma entra en actividad para atraer y elevar al yo inferior a un plano de realización espiritual que le aporte expansión de conciencia, por lo tanto, evolución. A nivel físico podemos decir que esta atracción se manifiesta como el impulso que sienten de unirse un hombre y una mujer (y uniones entre sexos iguales).

Conflicto y “pecado”

Cuando el hombre se regía puramente por su instinto animal en las eras más antiguas, esta atracción les conducía a los propósitos de procreación. El ser humano en esa era estaba polarizado con su cuerpo etérico-físico. Al ir “evolucionando” (-a veces me cuestiono si evolucionamos o involucionamos en algunas cosas-), el ser humano dejó de estar polarizado en su etapa más primitiva de supervivencia y elevó su energía, polarizándose con su cuerpo emocional y astral, agregando a ese impulso puramente físico, el deseo emocional.

Ahí es donde entra el conflicto (lo que la iglesia católica llama pecado). En este mundo de las formas se le está dando toda la importancia al sexo como satisfacción de los deseos físicos y emocionales, relegando el verdadero propósito de la energía sexual, el de actividad creadora y evolutiva a través de la unión del alma y el cuerpo.

Tres definiciones

Cósmicamente hablando, la palabra sexo definiría la relación existente (durante la encarnación física) entre espíritu y materia, entre la vida y la forma. Desde el punto de vista físico (pero metafísicamente) la palabra sexo se utilizaría para definir la relación física entre un hombre o una mujer con fines de reproducción de la especie.  Si continuamos las definiciones, en la época actual el sexo podría definirse como la utilización de la energía sexual para la satisfacción de los deseos emocionales, físicos, desde los impulsos más irreflexivos y por lo tanto podríamos llamarlos “animales”, actuando desde la necesidad de concedernos todos los deseos y sin estar sujetos a ninguna regulación rítmica (debemos saber que la ley del ritmo marca unos periodos favorables para la procreación). Estamos expresando nuestra energía sexual desde la dualidad y la división de nuestro aspecto físico y espiritual.

Espiritualidad y sexo

Hay personas que están muy comprometidas con su aspecto más espiritual y que no saben cómo deben afrontar el tema del sexo. La tendencia de conceptos de que la vida espiritual es monástica o célibe han causado conflictos a la hora de vivir la sexualidad.

La realidad es que hombres y mujeres deben satisfacer sus necesidades comunes y actuar y complementarse entre sí, es erróneo creer que una persona célibe es más espiritual. Pero las personas profundamente espirituales o entrenadas en las escuelas esotéricas y espirituales prestarán mayor servicio si saben utilizar correctamente las energías sexuales dando la comprensión a las mismas, que realmente merecen.

Conclusión

Creer que debemos llevar una vida de abstención para ser más espirituales sería incorrecto, ninguna función dada al hombre por la Divinidad, en su plano físico, es algo que podamos considerar malo o mal orientado, pero debemos iluminar esta forma de expresión dándole el valor original y esencial que abarca no sólo la parte animal e instintiva de su naturaleza (la cual aceptamos), sino también la evolutiva y de desarrollo espiritual que hemos adquirido y que nos permitirá vivir la experiencia desde el alma, saltando así la grieta de separación que hoy ancla a una gran mayoría a mundo de los deseos o ilusión.

 

Cristina Escalada

 

By | 2017-03-31T15:34:20+00:00 31/03/2017|Dinámica de crecimiento|0 Comments

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Terapeuta energética

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