La ilusión de la mente

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La ilusión de la mente

LA ILUSIÓN DE LA MENTE

 

El error de la humanidad

La humanidad está anclada en la gran equivocación que prevalece en el mundo actual y que distorsiona la realidad, impidiendo que podamos tener una vida en armonía y sin tantos sufrimientos.

El error más grande de la humanidad es creer que nosotros somos nuestra Mente. Un poco más allá podría decir incluso que creemos que somos nuestras emociones y deseos personales y eso nos sumerge en la gran ilusión de que nosotros somos lo que vemos, nuestro cuerpo identificado con nuestro Yo, nuestra personalidad- ego.

Si hacemos un ejercicio de introspección podremos observar como muchas veces nos identificamos con la imagen que vemos en el espejo y a partir de ahí llegamos a la conclusión de que “así soy yo”, “este soy yo”, “así me siento yo”, “esto es lo que deseo yo”.

Esta es la mayor ilusión y primera cosa de la que conviene deshacernos cuanto antes ya que es el origen de gran parte de nuestros sufrimientos.

Confundir al ser humano con su vehículo físico, es decir, la parte física visible a nuestros ojos, (el cuerpo), nos ha llevado a expresarnos también a través de los órganos físicos que en realidad son herramientas que deberían ser utilizadas por nuestra conciencia o mente superior.

Qué es realmente lo que llamamos Mente

El ser humano está aquí para desarrollar conciencia a través de experiencias en el plano físico. La mente es la herramienta que utiliza la mente superior para poder registrar esas experiencias. Las emociones y los deseos son respuestas que se producen en nosotros al relacionarnos con nuestro entorno y medio ambiente, pero tampoco somos nosotros.

Todo lo que intento explicar lo podríamos reducir a un ejemplo que sería el confundir la casa con la persona que la que habita. O confundir el coche con el conductor. EL Ser humano habita en su cuerpo físico, pero no es su cuerpo físico. ¿Me entendéis?

Somos mucho más que nuestra mente

Nosotros en nuestra totalidad somos mucho más que el cuerpo físico que actúa impelido por los impulsos de estas respuestas emocionales o deseos. Somos un ser humano que dispone de una mente superior que debe guiarnos por la mejor decisión y por las respuestas correctas.

En el momento en que sepamos ver esto y nos entrenemos para darle paso a esta sabiduría más elevada, todo en nuestra vida fluirá mucho mejor y la mayoría de problemas se verán desde otra perspectiva que nos mostrará las mejores soluciones.

El Ser humano está formado por tres aspectos, su ser espiritual, su alma donde se aloja la conciencia y su cuerpo o forma. Estos tres aspectos análogamente están representados en nuestro cuerpo físico. Pero hay algo que omitimos muchas veces, y es que lo que llamamos cuerpo físico está compuesto de otros cuerpos sutiles no visibles y que son esta analogía a los otros tres aspectos del Ser. En los módulos de alquimia y esoterismo encontrareis mucha información sobre esto.

Cómo funcionamos en nuestra totalidad

Esa parte espiritual o Mónada es la que llamamos nuestra verdadera esencia o ser divino y ahí es donde podemos localizar el verdadero propósito de nuestra existencia. Esta información se vuelca en el “intermediario” que llamamos Alma o Mente superior que es la que contiene toda la información real y fidedigna que requerimos para poder utilizarla en nuestra vida, también almacena nuestros dones y cualidades y todo esto, aplicado a nuestro día a día, nos será realmente útil para afrontar nuestra experiencia de vida.

Diferencia entre la mente racional y la Mente Superior

Nuestro cerebro o mente racional es esa grabadora o reproductor que debe recoger y asimilar esa información de manera que envíe las ordenes necesarias a nuestro sistema nervioso para que el vehículo (cuerpo visible físico) actúe en consecuencia. Si que es verdad que la mente racional nos permite pensar, pero no tiene principios morales, utiliza los que ha registrado a lo largo de su experiencia de vida, sin embargo, cuando esta mente es guiada por la mente superior, estos pensamientos si que son manifestados desde esa conciencia superior adquirida durante todas las vidas del alma. Este sería el proceso simplificado.

El Alma

EL trabajo del “Alma” es el de desarrollar su poder pensante y sintiente, porque por si misma no sabe pensar o sentir, recordar que dije que era el “intermediario”.

Esa parte sutil de nuestro cuerpo físico que son los cuerpos astral/emocional  y mental, son los que le ayudarán a hacerlo; pero ahora mismo, dado que el ser humano ha perdido la conciencia de esto y está enfocado en su Yo-Ego, debe volver a aprender a controlar y educar  estos cuerpos sutiles que manejan las energías y fuerzas más poderosas que se expresan a través de ellos, en vez de manifestar las energías equilibradas del Alma y/o Mónada, están actuando por su cuenta entregando información del entorno que no sabemos gestionar y que altera nuestras emociones produciendo malestar, desequilibrio e incluso enfermedad.

 Las fuerzas de Rayo o energías que se reflejan, desde el punto de vista humano, en nuestra personalidad

El Alma es ese aspecto de nuestro Ser que debe inyectar los valores morales, los dones, la ética, la conciencia adquirida y mucha otra información en nosotros. Todo esto está contenido y codificado en nuestra energía de rayo. Cada uno de nosotros, a nivel del Alma y Mónada, pertenecemos a un “Rayo”.

Cada rayo en su origen tiene unas cualidades, dones, características, valores morales innatos y nosotros a través de múltiples existencias de vida hemos de ir integrando esas energías en nosotros de forma que podamos, mediante nuestras acciones en esas vidas, podamos ir elevando la vibración de esas energías. Eso significará que cuando alcancemos la máxima expresión vibratoria de esa energía o fuerza de rayo, esas cualidades, dones, valores morales y éticos etc, se manifestarán en su más elevada expresión en nosotros y se reflejarán en nuestros actos. En ese momento alcanzaremos la perfección en nuestra vida ya que nuestro cuerpo físico manifestará expresando la perfección de esos dones, cualidades, valores…

 

Cómo aprender a controlar la mente racional y acceder al Alma o mente superior

Para poder entrar en ese espacio análogo al Alma que es nuestro cuerpo Mental debemos aprender a silenciar la Mente racional que es la que ahora tiene el control y nos mantiene continuamente sumidos en una cháchara permanente de pensamientos intranscendentes y a veces incluso inapropiados que nos aíslan de nuestro Ser Superior real.

Hemos dado rienda suelta a la mente desde tanto tiempo y tantas vidas, que ahora nos resulta realmente complicado y difícil silenciarla, pero es posible. Sólo que puede llevarnos un tiempo conseguirlo que variará también de una persona a otra.

 

Ejercicio preliminar

  • Sentarse quietamente en algún lugar privado con el máximo de certeza de no verse interrumpido.
  • Mantener la columna vertebral recta, perpendicular al suelo.
  • Vaciar el pulmón de aire por completo, e inspirar el aire por la nariz, profundamente hasta llenar el pulmón; sostener el aire dentro cinco segundos, y expulsar lentamente por la boca. Esperar cinco segundos antes de efectuar la nueva inspiración por la nariz, y completar diez respiraciones.
  • Esperar 15 segundos, e iniciar una nueva serie de 10 respiraciones, hasta completar 40 en total, vale decir, cuatro series de 10.

 

Se experimentará entonces una sensación de calma y serenidad.

 

No hay nada de milagroso en ello. Lo que ocurre es que el exceso de oxígeno que entra a los pulmones al respirar de la manera indicada, entrega una mayor carga de oxígeno de la normal a la sangre, que a su vez lleva esa carga extra al sistema nervioso, relajándolo, condición esencial ésta para silenciar la mente y abrir el canal de comunicación entre la personalidad y su Ser Superior.

Producido este contacto, que entrega una sensación de alegría y paz difícil

describir, los vehículos caen bajo el control del Alma, que es el verdadero individuo, y su avance se acelera considerablemente, porque ahora es él mismo quien controla su vida en lugar de verla dominada por sus vehículos.

Estos le han sido proporcionados para que él los use, no para que ellos lo usen a él, que es lo que ocurre con la mayoría de la gente ajena por completo a este conocimiento.

Si partimos de la base de que el ser humano no es “un cuerpo con un alma”, como erróneamente se ha enseñado, sino que se trata en realidad de un Alma con cuerpos, vehículos que le permiten pensar, sentir y actuar, nuestro enfoque varía radicalmente con respecto a lo que en realidad somos y la vida que vivimos, y nuestra capacidad para someter los vehículos a nuestra voluntad queda establecida definitivamente.

 

  • Silenciar la Mente mediante un esfuerzo por concentrarse algunos minutos en un determinado objeto prescindiendo de cualquier otra cosa.

 

La gran Ilusión ¿Qué es?

Los primeros días de “vida” el Ser que acaba de encarnar no tiene casi ninguna conciencia de lo que está sucediendo a nivel físico, pero a las pocas semanas el nivel de percepción es enorme. Existe una consciencia a nivel emocional, y la información que llega del físico empieza a ser asumida y es en ese nivel donde un clarividente se puede comunicar con el recién nacido.

Es impresionante ver la gran cantidad de emociones que capta este Ser a través del físico; sensaciones, que por ser agradables o desagradables atraen su atención cada vez más, y lo llevan a centrarse en la consciencia física.

Esta captación de la atención, que es lenta y progresiva, llevará al Ser a perder toda consciencia de los planos internos en unos pocos años, pero mientras esto no suceda, el Ego estará observando desde un contacto más profundo con el físico. Esto significa que con el tiempo Ego y físico dejarán de funcionar como una unidad consciente, como sucede en los primeros días. Es decir, el Ego (niño) es consciente de que el físico es simplemente un vehículo suyo para tener consciencia en el plano físico, pero con el tiempo este concepto se llega a perder y se cree que él es lo que es el físico.

Los primeros meses se caracterizan por la observación y asimilación.

Es decir, y por poner un ejemplo: una luz suave es una fuente de atracción, ya que él aún no capta esa luz como nosotros, pero sí que siente placer ante su vibración y eso lo atrae hacía el plano físico. Una música suave, las caricias de los padres, el contacto con la piel humana, un baño, la vibración de amor que éste recibe de ellos, etc… Todas estas cosas van captando poco a poco la atención del Ego que encarna y la consciencia empieza a centrarse cada vez más en ese nivel de lo ilusorio que llamamos el plano físico.

Uno puede observar como en esos primeros meses el bebé es como una esponja, que absorbe información sin juzgarla, y puede ver como poco a poco el físico va despertando y conforme el Ego va conociendo su nuevo vehículo se va centrando en el físico y perdiendo consciencia en los otros planos, hasta llegar a negar la existencia de algo más allá del mismo.

Conforme va penetrando cada vez más en la consciencia física, va perdiendo capacidad de asimilación, puesto que empieza a juzgar lo que le gusta y produce placer en oposición a lo que le produce dolor o molestia. Entonces empieza el proceso de pérdida de percepción más allá del físico y el Ser que está encarnado termina, al final del proceso, por reconocer su vehículo físico como él mismo y no reconociendo a los demás vehículos, creyendo que todo lo que siente viene del físico. Por lo tanto, no se da cuenta de que lo que “siente” le llega desde distintos planos y de distintos vehículos. Es decir, sigue siendo tan clarividente como el primer día, pero ha perdido consciencia de ello y lo atribuye todo al físico, donde a los pocos años ya tiene centrada su consciencia en Maya o la Ilusión de la matrix.

Esto es lo que sucede con la mayoría de la humanidad, exceptuando a los pocos seres evolucionados que por no centrarse ya demasiado en lo físico desde pequeños y por sentir atracción hacia lo que ven más allá de éste, consiguen llegar a adultos siendo clarividentes conscientes y voluntarios.

¿Cómo recuperar la conciencia de lo que realmente es?

La mente debe estar en silencio y, simplemente, en un estado contemplativo ya que, cuando la conciencia está enfocada en lo físico, la mente se enturbia y comienza a pensar en términos de pasado y de futuro, lo que lleva al Yo a una compenetración total con la materia. En ese momento, uno empieza a sentirse como algo aislado y separado del Todo, y la Ilusión toma el poder y la fuerza.

Mientras estamos encarnados en el cuerpo físico el riesgo de dejarnos arrastrar por la Ilusión existe y lo hace no sólo a nivel de la percepción física, sino también a nivel de los planos sutiles (cuerpo etérico, cuerpo emocional y mental). Sólo cuando el ser espiritual se desembaraza del “vehículo”, es decir, el cuerpo físico en su totalidad, podemos decir que estamos a salvo de la Ilusión, claro que ya no nos manifestamos desde la materia.

Un ejemplo claro 

Nuestra mente inferior siempre nos dará una visión de lo que pueden ser las cosas desde su percepción limitada por lo que conoce y por sus creencias. La mente inferior no puede percibir lo que desconoce ya que es como una grabadora y no contiene registros de lo que no ha experimentado, y todo lo que va más allá del plano físico, lo desconoce.

Por lo que si pretendemos imaginar o saber sobre lo que “puede ser” en los planos más elevados y sutiles donde opera nuestra Alma, caeremos de nuevo en la ilusión como consecuencia de las formas mentales que creará nuestra mente, ya que las creará desde su perspectiva del mundo físico que es lo que conoce y donde se maneja, y esto causará muchos problemas en nosotros dificultándonos el verdadero camino.

Me preguntáis siempre cómo conectar con planos elevados

A medida que se va ascendiendo, desde lo físico hacia lo más espiritual, las formas van cambiando en cuanto a su percepción, pero siguen siendo formas usadas por la Vida. La mente tiene tendencia a crear formas para poder explicar las cosas concretas, aunque si se reorienta esa tendencia, puede aparecer la vida misma detrás de esas formas. Cada uno de nosotros, según vamos evolucionando y estamos más preparados, podemos acceder a diferentes perspectivas que nos darán una comprensión y punto de vista más elevado.

Pongamos un ejemplo: Al mirar clarividentemente cualquier objeto, podemos percibir cosas distintas de él en cada plano, hasta llegar, por encima de los planos de la forma, a aquél en el que podemos ver la Vida Una manifestándose a través de esa forma física. Esto no inhabilita ni descalifica lo inferior, puesto que “lo que es” en cada plano resulta completamente real en ese nivel.

La única salida a todo esto es el silencio de la mente, y entiéndase por silencio no el dejar a la mente en blanco, lo cual es peligroso, sino el llegar a tener una mente entrenada, una mente capaz de estar callada, captando simplemente lo externo sin juzgarlo, y capaz de valorarlo luego, en los momentos en los que está en meditación.

Esto es lo que llamamos contemplación.

En breve seguiremos desarrollando el tema. Adjunto ejercicios para que empieces a practicar y recuerda que la constancia es importante, aunque sean unos minutos diarios notarás los efectos en tu bienestar.

Cristina Escalada

 

Te propongo visitar la Zona de Entrenamiento, donde podrás obtener periódiamente información y realizar ejercicios de muchos temas.

Zona de entrenamiento

 

 

 

 

 

 

 

 

 

By | 2017-07-10T21:00:04+00:00 10/07/2017|Dinámica de crecimiento|0 Comments

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Terapeuta energética

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