La Teoría del Cuerpo Etérico

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La Teoría del Cuerpo Etérico

LA TEORÍA DEL CUERPO ETÉRICO

Existe una sustancia universal, fuente de todo, pero tan sublimada y sutil que está realmente más allá del alcance de la inteligencia humana. Comparada con ella, la fragancia más delicada, los radiantes rayos solares, la puesta del sol, son burdos y terrenos. Es una “red de luz” siempre invisible para el ojo humano.

La palabra clave “sustancia”, que sugiere materialidad, es inapropiada. Sin embargo, es útil reducir esta palabra a sus raíces latinas: “sub” debajo, y “stancia” permanecer. De manera que sustancia es lo que está debajo o subyacente.

Aunque esta sustancia universal es sutil y fugaz, en otro sentido es aún más densa que la materia misma. Si pudiéramos concebir un agente fuera de la sustancia universal (hipótesis contraria a todo hecho y posibilidad), y que tal agente externo intentara comprimir la sustancia universal o, de algún modo, afectarla desde afuera, se vería, entonces, que la sustancia es más densa que todo material conocido.

La contraparte

Inherente a la sustancia y a su perpetua contraparte, se halla la vida, la vida incesante. Vida y sustancia son una y la misma; una V por siempre inseparables, aunque constituyen diferentes aspectos de la realidad una. La vida como electricidad es positiva, la sustancia como   electricidad es negativa. La vida es dinámica, la sustancia es estática. La vida es activa o espíritu, la sustancia es forma o materia. La vida es el padre y engendra; la sustancia es la madre y concibe.

Además de estos dos aspectos de la vida y la sustancia, hay un tercero. La vida es actividad teórica o potencial, y necesita un campo para actuar. La sustancia lo proporciona, y en la unión de vida y sustancia flamea la energía activa.

Tenemos así una sola realidad, la sustancia universal –pero al mismo tiempo una dualidad coexistente; vida y sustancia y al mismo tiempo una coexistente trinidad, vida, sustancia y la resultante interacción llamada conciencia o alma.

Todo el mundo manifestado surge de la energía (y de los cofactores sustancia y conciencia). Todo cuanto se ve, desde el minúsculo grano de arena a la más amplia extensión del cielo estrellado, desde un salvaje africano hasta un Buda o un Cristo, todo es expresión de energía. La materia es energía en su forma más densa o inferior; el espíritu es esta misma energía en su forma más elevada o sutil. Así pues, materia es espíritu descendente y degradado; espíritu, por el contrario, es materia ascendente y glorificada.

Al adquirir densidad, la energía adquiere o desciende siete grados o planos. El hombre manifiesta tres. Posee su cuerpo físico, su mecanismo emocional y su cuerpo mental, funcionando por lo tanto en tres planos, o está despierto en tres, el físico, el emocional y el mental. Está a punto de reconocer un cuarto y más elevado factor, el alma, el yo, a cuya realidad pronto despertará. Los tres planos superiores, no requieren comentarios en esta exposición elemental.

Además de estos siete planos, cada plano tiene siete subplanos. Analizaremos tan sólo los siete subplanos del físico o inferior.

Todos los colegiales conocen tres subplanos de lo físico, o los estados sólido, líquido y gaseoso; por ejemplo, el hielo, el agua y el vapor. Existen cuatro planos más sutiles, o más bien, cuatro tipos diferentes de éter. Estos cuatro coexisten con cada uno de los tres subplanos conocidos, y los compenetran.

El cuerpo físico del hombre no es una excepción. Tiene también su contraparte etérica, su cuerpo etérico, el cual es positivo, mientras que el cuerpo físico denso es negativo. El cuerpo etérico es el factor cohesivo, y mantiene al cuerpo físico vivo y en existencia.

La contraparte etérica del hombre o de cualquier cosa física, es de sustancia, de vida y energía universales. Participa de todo, pero no se basta a sí misma, ni existe independientemente. Se nutre de la reserva de energía universal; en donde la contraparte etérica vive, se mueve y tiene su ser. La energía actúa así por medio del etérico. Esto atañe al hombre también. La energía universal funciona por medio de su cuerpo etérico. Así como el hombre existe en siete planos, también el cuerpo etérico tiene siete puntos de contacto con la energía –pero como únicamente hay tres planos activos y cuatro dormidos, sólo se han desarrollado tres centros de fuerza, y cuatro están aún sin desarrollar.

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By | 2018-10-03T18:55:30+00:00 03/10/2018|Dinámica de crecimiento|Comentarios desactivados en La Teoría del Cuerpo Etérico

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Instructora en conocimientos metafisicos y terapéuticos