NUESTRA PRISIÓN

NUESTRA PRISIÓN

NUESTRA PRISIÓN

Te preguntaste una y mil veces, porque el dolor habitaba en tu vida, hiciste responsables a otros de tus desventuras y no supiste ver que tú, con tu limitación eras el creador de tu prisión.

Tu prisión se llama civilización, progreso a cualquier precio. Una civilización decadente, fría materialista y sin valores espirituales, y permitiste que ajenos educasen a tus hijos en la trascendencia, y no fuiste capaz de enseñarles a escucharse, a observar el mundo que les rodea y repetiste con ellos los mismos errores de tus padres y de tus abuelos, y ellos los repetirán con sus hijos, tus nietos.

También nacieron muchos humanos que querían ser libres, los que si se daban cuenta de la tragedia, que había nacido de la separación de ciencia y trascendencia y que gritaron en todas direcciones que la humanidad había errado el sendero.

El miedo de los cobardes llevo a denominar a los valientes locos, y hasta los quemaron vivos en hogueras. Y más tarde fueron mirados de soslayo. Ignorados y criticados con infundíos incomprensibles. Quien logra escuchar y ver la luz de la verdad y la justicia en su Ser, marcha al patíbulo con su Ser en paz y una gran sonrisa en su alma.

A lo que está corrupto le molesta la luz de la verdad, por eso esos seres libres se escondieron y se reunieron secretamente para compartir lo que habían descubierto, al margen del resto, en silencio, esperando el momento para volver a brillar bajo la luz del Sol, el mismo que les envía su carga magnética para enriquecerles.

Y encontraron la forma y la denominaron ciencia. Y buscaron en el cielo entre las estrellas para hallar respuestas cósmicas a su origen, buscando el hogar del que partieron sus más remotos ancestros, porque necesitaban más respuestas.

Y buscaron en el microcosmos, porque si hallaban la partícula más pequeña les daría respuestas de su origen. Necesitaban saber si el dios que les habían impuesto existía, o era fruto de mentes poco claras. Y descubrieron que la vida surgió desde los mares, desde esa gran matriz, donde los prismas del agua condensan la energía cósmica magnética, ayudados por el aire y la tierra y en un imperceptible estallido, generan los primeros eslabones de la existencia en la densidad.

Y buscaron dentro del mismo hombre, en su forma más pequeña y descubrieron un código, y comprendieron que en sí mismos habitaba la luz de la verdad. Y cuando lleguen a un conocimiento más profundo en su codificación, comprenderán entonces muchas más cosas de la obra del Sol, pero para ello, ciencia y trascendencia deben caminar de la mano.

Y la remota y milenaria historia volvió a sus manos, no dada por los dioses del cielo sino por sí mismo, y el hombre sintió miedo inconsciente a repetir los errores del pasado. El único freno para su ascensión está en sus miedos, en su desconocimiento de la verdadera ética.

Enseñanzas de Hermes Trismegisto

 Imparte Cristina Escalada

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By | 2018-03-04T13:05:16+00:00 12/12/2017|Dinámica de crecimiento|0 Comments

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Instructora en conocimientos metafisicos y terapéuticos

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