Pérdida y dolor

Pérdida y dolor

Pérdida y Dolor

Que difícil es intentar poner en práctica en los momentos de pérdida, todas las enseñanzas que recibimos sobre este gran teatrillo que es nuestra vida en el plano físico.

La evidencia de una pérdida no es la misma en todos los casos ni para todas las personas. No voy a tratar en este artículo sobre la pérdida personal de un ser querido, que es la pérdida más dolorosa e identificable, pero si quiero hacer referencia de forma general al tema.

Caos

En el caos de un suceso terrible se pierden vidas que han formado parte de nuestro grupo álmico o quizás, esas vidas no eran cercanas a nosotros físicamente, pero completaban esa totalidad que somos.

Sin tener ningún vínculo aparente con ellos, podemos sentirnos desgarrados y hacer nuestro el dolor del suceso. Empatizamos, hacemos visible esa conexión que existe a nivel energético y que nos une a través de un sentimiento de amor y de compasión.

La intención de sembrar el caos indiscriminadamente mediante actos de terror es que, a través del miedo, perdamos nuestro equilibrio, nuestra seguridad, nuestra confianza y, sobre todo, se pretende que perdamos nuestra libertad. Estas son las pérdidas que quiero que evaluéis e identifiquéis.

Aceptar el dolor

Es bueno desde el primer momento aprender a aceptar el dolor, sea el que fuere, que nos produce un acontecimiento que rompe algo en nosotros, que nos desgarra y que nos arrebata la estabilidad en la que basábamos nuestro día a día. Algo que formaba parte de nosotros pasa al plano del “pasado”, lo que hasta hace poco pertenecía al “es” queda relegado al “fue” y eso produce cambios en nuestra vida, cambios externos y cambios internos que necesitan un reajuste, una adaptación. Nos hace ver la fragilidad de la vida, de la vida física.

Ese dolor es el principio de un camino que debemos emprender, despacito, a nuestro ritmo que variará dependiendo de la implicación directa con el suceso.

Lo primero ir tomando conciencia de lo que ha sucedido. No podemos evitar que duela, pero debemos ser conscientes del lugar que ocupamos en lo acontecido y darnos cuenta de que, a partir de este momento, tenemos la oportunidad de dirigirnos hacia un estado emocional mejor, nosotros tenemos la elección de quedarnos sumidos en ese dolor o poco a poco buscar consuelo, aferrarnos a pequeñas alegrías que nos mostrarán ese pequeño hilo de esperanza que, aunque no evite el dolor, nos lo calmará a nuestro ritmo.

Nuestra percepción de la realidad

Todos tenemos un pequeño esquema de lo que es nuestro mundo, un mapa mental de nuestra realidad y esa realidad se ve modificada por las imágenes que registramos en una situación traumática, ya sea vivida presencialmente o proyectada en nosotros a través de la televisión u otros medios.

Hemos de aprender a aceptar y para ello es necesario hablar, hablar de lo sucedido, aun sabiendo que el dolor aflorará en esos momentos, pero es importante hablar, expresar y sobre todo reflexionar desde que punto hemos vivido y experimentado esa experiencia, que “verdad” nos ha mostrado, que hemos aprendido de ella, ya que realmente, ese es el profundo aprendizaje que debemos integrar.

Es irremediable aceptar y es necesario saber…

Gestionar las emociones

Otro factor muy importante es intentar saber cómo gestionar nuestras emociones, estas pueden ser diversas, junto a la tristeza y dolor pueden aflorar emociones de rabia, de ira, de miedo, incluso de odio.  Es pues el momento de ver que relación vamos a entablar con ellas y que conexión directa las vincula con el “estímulo” de fuera (caos, suceso). A veces creemos que estas emociones fluyen por lo sucedido, pero realmente esto sólo ha sido un detonante para que expresemos emociones que están arraigadas en nosotros y que arrastramos de sucesos más antiguos y que no hemos sabido gestionar. A la primera similitud nos desbordan y nos saturan pudiendo bloquearnos.

Es en este momento en el que debemos recurrir a buscar ayuda para poder superar este estado emocional y que nuestros actos no dependan de estar vinculados a estas emociones mal gestionadas que pueden llevarnos incluso a sufrir depresiones, cambios de personalidad etc.

Sensaciones a tener en cuenta

Voy a dejar una lista de sensaciones que podemos experimentar en un suceso trágico y traumático y os propongo que estéis alerta para poder buscar ayuda en caso de que os sobrepase:

Impotencia, desesperación, autorreproche, desolación, llanto, enfado, ira, rabia, dolor, vacío, soledad, miedo, ausencia, tristeza, desamparo, angustia, ansiedad, desconcierto, nostalgia, extrañeza, desasosiego, sufrimiento.

Para poder comprender el desafío que comporta enfrentarse a una pérdida hemos de pasar por estas fases de dolor, comprensión, interiorización y asimilación. A partir de ahí podremos empezar ese camino para avanzar y situarnos en una perspectiva superior que nos permita asimilar mejor lo sucedido.

“El Dios en quien yo creo no nos manda el problema, sino la fuerza para sobrellevarlo”

Harold S. Kushner

Cristina Escalada

 

 

By | 2017-08-23T20:13:14+00:00 23/08/2017|Dinámica de crecimiento|0 Comments

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Terapeuta energética

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