Sobre el amor incondicional

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Sobre el amor incondicional 2017-11-28T17:36:51+00:00

 

Amor incondicional

 

¿Cuántas personas experimentan en su vida la pureza y la dulzura del amor desprendido con un mínimo de consistencia? Lo cierto es que las hay y, sin embargo, parece que en esta época de la Tierra el amor divino es aún la excepción antes que la regla. Esta afirmación no pretende señalar a nadie con el dedo, sino mostrar un área en la que necesitamos evolucionar como especie.

El amor divino se puede definir como:

1) Amor puro ofrecido sin esperar nada, sin motivos ocultos, culpa, manipulación o «descarga» sobre otras personas;

2) Amor entregado como producto natural de la naturaleza esencial del yo que se preocupa de los demás sin necesitar una razón;

3) La respuesta natural a la contemplación de la esencia de otra persona, animal, planta o cualquier otro elemento de la creación, y

4) La esencia de Dios/Diosa que fluye a través de todo lo que existe.

La sociedad actual enseña que el amor se define mediante sentimientos tales como preocupación por las personas, miedo a perderlas, requerir la presencia de otros a fin de sentirse bien o a salvo, algo que se siente hacia los demás cuando éstos satisfacen las necesidades de uno, lo valoran o le dan lo que quiere, decir a alguien que es insoportable vivir sin su presencia, tener pena y lástima de los demás. Esta última descripción es lo que la mayoría llama amor, o los síntomas del amor.

Había un cliente que necesitó sanación durante tres días. Atravesaba un mal momento emocional a raíz de ciertas situaciones laborales y se encontraba atascado en el «pobre de mí». El terapeuta tuvo que adoptar el papel de portarse con dureza por su bien si quería que las sesiones llegaran a buen puerto. Después de una de las sesiones le sonrió y, mirando a sus ojos grandes y tristes, le dijo el terapeuta:

«Te quiero». Contestó el paciente: «A veces yo no estaba tan seguro». Terapeuta: «Eso es porque te quiero. No me das pena». Entendió a la primera lo que quería decir y le dijo: «Creo que no conocía la diferencia. Siempre he querido que me tengan lástima».

Darse cuenta de eso fue muy importante para él.

La sociedad enseña a lanzarse a la búsqueda del amor jugando al «pobre de mí», a las «penas en compañía» y a decir: «¿A que es horrible?», relacionados estrechamente. ¿Recuerdas algún momento en que se te acusara o que acusaras de amar poco y ser insensible a alguien que no sintiera pena por alguien y no dijera «pobrecito»?

Lo cierto es que sentir compasión por alguien es una forma de quitarle poder. Consagra su impotencia e incapacidad de ayudarse a sí mismo. Esto no significa que debas ser frío y distante, significa: no dejes de amar, ten compasión pero no niegues a otros la capacidad de aprender, crecer y cambiar su vida al sentir pena por ellos.

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