Transgeneracional: El árbol de la vida

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Transgeneracional: El árbol de la vida

“Transgeneracional: El Árbol Genealógico

Todo lo que tienes que resolver en el presente lo puedes hacer investigando tu árbol, porque a pesar que vas a trabajar con tus ancestros, el árbol tiene una memoria que se reproduce en generación en generación y entonces, te atrapa, te toma y entras al escenario con un guión preescrito y empiezas a vivir cosas, que seguro las vivió antes, más de alguien en tu familia”.

 

Ser lo que deseamos ser, disfrutar la vida, realizar nuestros sueños, vivir en plenitud, tener una economía estable, encontrar la pareja idónea… podríamos enumerar muchos ejemplos de metas personales que se nos van presentando en la vida y muchas de ellas nos pueden parecer inalcanzables a simple vista.

Aunque no se te haya ocurrido nunca es posible que no todo dependa de ti y de tu voluntad, es posible que algunas de las causas por las que no llegues a cumplir tus metas estén escondidas en tu árbol familiar. Ten en cuenta de que todos nosotros somos el fruto del gran árbol familiar y el resultado de muchas de las cosas que han sucedido en él así que es muy probable que lo que nos esté sucediendo (o lo que impide que nos sucedan cosas) sea el resultado de acontecimientos pasados y no sólo nuestros si no también de nuestros antepasados. Veremos más adelante, cuando nos adentremos en la psicogenealogía, como nuestros padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos no solo condicionan nuestra genética, sino también, nuestra psique (o alma).

El árbol genealógico puede ser para nosotros un tesoro (como dice Jodorowsky) que nos hace crecer en conciencia gracias a los logros y éxitos que encierra o puede ser una trampa que nos mantiene atrapados en sus fracasos. Si queremos ser nosotros mismos es importante que conozcamos nuestra historia familiar: los conflictos no resueltos, los muertos olvidados, los secretos familiares y los abusos sufridos imprimen una huella invisible en nuestra alma que nos hace repetir patrones negativos en nuestra propia vida mientras nosotros nos sentimos ajenos a todo eso por mero desconocimiento.

Podemos descubrir las estructuras internas del árbol cuando lo analizamos a fondo. Estas estructuras definen nuestros deseos, nuestros sentimientos, pensamientos y actos. Si seguimos profundizando más podremos observar las fortalezas y las debilidades de las generaciones que nos preceden y averiguar de qué manera intentamos serles fieles en sus desgracias y logros.

He tratado varios casos de clientes con problemas óseos y fuertes dolores en las articulaciones en los que varias generaciones antes habían claros casos de malos tratos y violencia de género. En la mayor parte de estos casos pude comprobar la transmisión de la emoción reprimida a hijas y nietas a nivel psíquico y su manifestación en el cuerpo físico como el síntoma de la reparación de este daño recibido tiempo atrás.

Elegimos los caminos más inusitados y complejos para perpetuar la memoria familiar: una abuela abusada por un marido maltratador, por ejemplo, puede ser recordada por una nieta violada a la edad que coincide con la edad de la abuela cuando ésta se casó o cuando recibió el primer abuso. Un accidente en una fecha determinada puede rememorar el suicidio o asesinato de un ancestro. Haber sufrido abandono o no haber recibido el cariño necesario afecta a las relaciones entre padres e hijos, que, a su vez, no sabrán expresar ni vivir correctamente el amor.

 

¿Para qué sirve hacer el árbol?

En el árbol genealógico podemos encontrar problemáticas familiares diversas y complejas: “Son una olla psicológica llena de secretos, tabúes, silencios, vergüenzas. Somos portadores de los conflictos no solucionados de nuestro árbol y eso se manifiesta en nosotros como chivo expiatorio haciéndonos sufrir, impidiéndonos amar, tener relaciones sexuales, realizarnos… ser felices”, afirma Marianne Costa, escritora, especialista en Literatura comparada y colaboradora en los talleres y libros de Alejandro Jodorowsky, “La vía del tarot” (Grijalbo) y “Metagenealogía” (Sudamericana, 2011).

El trabajo genealógico es una labor emocionante y sanadora en muchos apspectos que nos ofrece la posibilidad de:

  • Sanar la implicación personal en el árbol familiar y, como consecuencia, también la de nuestros descendiente
  • Localizar los nudos y secretos familiares que nos afectan negativamente, permitiéndonos devolver a su lugar las cargas que llevamos inconscientem
  • Desvelar las causas originales que nos privan de tener una relación de pareja satisfactoria o de conseguir el éxito profesional y   mat Elaborar el árbol es un paso importante para poder sanar nuestras heridas y las de nuestros familiares.
  • Comprender el propósito de nuestra experiencia personal. Tomar conciencia de los acontecimientos del pasado familiar nos ayuda a liberarnos de la repetición de hechos traumáticos en el futuro.
  • Aceptar e integrar la verdadera historia familiar amplía la mirada hacia nuestro interior y nos facilita hacer los cambios necesarios para poder vivir con salud, amor, prosperidad y paz.

El árbol genealógico no sólo proyecta sus sombras sobre nosotros sino que nos ofrece la oportunidad de sanar lo que en la familia permanece “enfermo”. Una vez que nuestras raíces estén sanas, la memoria familiar nos da fuerza y nos nutre para continuar avanzando y ser capaces de construir algo positivo en nuestro futuro con los recuerdos edificantes del pasado.

Desde mi primer contacto con el árbol genealógico y sus secretos, en mis primeras consultas de Desprogramación, no deja de sorprenderme la riqueza de información y emociones que surgen desde las relaciones y experiencias que los miembros de generciones pasadas grabaron en el linaje familiar.

 

El enigma del pasado

El camino que recorremos durante nuestra vida podemos compararlo con un sendero cubierto de adoquines. Cuantos menos adoquines falten, más agradable será nuestro tránsito por él, cada hueco que encontremos supondrá un conflicto en nuestra vida, un obstáculo que nos hará tropezar e incluso caernos. Los adoquines que faltan podemos recuperarlos revisando nuestro árbol y localizando los recursos que él encierra y que nos pueden permitir afrontar nuevos conflictos con entereza y seguridad.

Frecuentemente desconocemos el origen de los conflictos que se nos presentan y luchamos contra ello de la mejor manera que sabemos o podemos. Otras veces nos fijamos objetivos y por mucho que nos esforzamos en ello, sentimos que algo ajeno a nosotros nos impide alcanzarlos y nos damos por vencidos. En la mayoría de estos casos, aunque parezca increíble, influye la incongruencia acumulada de las actitudes de nuestros antepasados y la falta de coherencia de alguno de sus actos. Explicaré este punto más adelante.

Para analizar nuestro destino y evitar estos conflictos tenemos que conocer a fondo la vida de nuestros antepasados: como eran, como amaban y que sentían.

La información que necesitamos de nuestros ancestros, aunque nos cueste creerlo, la llevamos en nuestra memoria celular. Únicamente tenemos que llegar a ella y descifrarla. Más adelante explicaremos cómo funciona la epigenética y cómo se imprime toda la información en nuestro organismo bajo el punto de vista biológico. Lo cierto es que nuestro ADN lleva grabada nuestra memoria familiar: traumas, vivencias y aprendizajes de nuestros antepasados.”

 

Alberto Lozano

Puedes saber sobre este terapueta en:

 

By | 2017-04-20T11:49:56+00:00 20/04/2017|Dinámica de crecimiento|0 Comments

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Terapeuta energética

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